Algunas codornices sí se crían habitualmente: la codorniz japonesa es un ave de corral consolidada, apreciada por sus huevos y fácil de mantener en aviarios amplios con suelo de tierra o arena, refugios donde esconderse y una mezcla de semillas complementada con verde e insectos. La diminuta codorniz china es popular como ave de fondo de aviario plantado. Ambas necesitan espacio a ras de suelo, protección frente a depredadores y compañía de su especie, y agradecen baños de arena.
Las perdices, en cambio, son esencialmente aves silvestres y de granja cinegética, no mascotas: especies como la chukar o la pardilla requieren voladeras grandes y tranquilas y, en muchos países, registros o autorizaciones específicas para su tenencia y cría. Varias especies de este grupo están además protegidas o amenazadas —como la perdiz griega o la perdicilla de Manipur—, por lo que su lugar está en el campo. Antes de adquirir cualquier ave de este grupo, verifica la legalidad en tu país y que provenga de criadores legales, nunca de capturas silvestres.
¿Qué diferencia hay entre una codorniz y una perdiz?
Ambas son gallináceas de la misma familia, pero las codornices son más pequeñas (12 a 20 cm), de cola cortísima, y varias migran o se desplazan siguiendo las lluvias. Las perdices son mayores (22 a 43 cm), sedentarias y suelen vivir en bandos familiares en laderas, campos o desiertos. En Asia existen además grupos intermedios, como las perdicillas y las bambusícolas.
¿Qué comen las codornices y las perdices?
Su base son las semillas de hierbas y cereales, junto con brotes verdes, hojas, bulbos y bayas. Los insectos y otros invertebrados completan la dieta, y son fundamentales para los pollos durante sus primeras semanas, porque necesitan proteína para crecer deprisa. Las especies de desierto obtienen gran parte del agua de su propio alimento.
¿Las codornices vuelan?
Sí, pero poco y a su manera: el vuelo es corto, bajo, recto y muy ruidoso, un estallido de alas para escapar de un peligro y dejarse caer de nuevo en la vegetación. La gran excepción es la codorniz común y la japonesa silvestre, que son auténticas migradoras capaces de cruzar mares y cordilleras. Las perdices son aún más terrestres y prefieren huir corriendo cuesta arriba.
¿Es legal tener codornices en casa?
La codorniz japonesa doméstica es un ave de corral legal en la mayoría de países, sujeta a las normas de cría de aves de granja de cada lugar. La codorniz china es habitual en aviarios ornamentales. En cambio, las especies silvestres europeas y las perdices suelen estar reguladas por leyes de caza o de fauna silvestre, y varias requieren permisos específicos: consulta siempre la normativa local antes de adquirirlas.
¿Dónde anidan las perdices?
Prácticamente todas anidan en el suelo: una simple depresión escarbada al abrigo de una mata, una roca o un lindero, forrada con hierbas y plumas. Ponen nidadas numerosas, de 6 a 20 huevos según la especie, que la hembra incuba entre tres y cuatro semanas. Los pollos son nidífugos: nacen cubiertos de plumón y a las pocas horas ya caminan, corren y picotean solos junto a sus padres.
¿Por qué hay perdices y codornices amenazadas?
Las principales causas son la pérdida de hábitat y la agricultura intensiva: los herbicidas eliminan los insectos que alimentan a los pollos y la desaparición de linderos, pastizales y praderas les quita refugio. A ello se suman la caza excesiva en algunas regiones y los depredadores introducidos en las islas, que ya extinguieron a la codorniz de Nueva Zelanda y a la codorniz canaria. Otras, como la perdicilla de Manipur, dependen de pastizales que se queman y cultivan a gran velocidad.